Amanece
-Amanece: es el sol y su insolente aritmética que saca en el cielo la inconcebible cuenta de ser antes dos y ahora, uno.-
Amanece. El mar se encierra, solo, en un cuarto y brilla ya la distancia de la vida. El reloj y la persiana que se cierran y el mar que, diurno, su sombra siembra en torrente de ángeles que a visitar este silencio vienen. A espiar la memoria que renace de fatigosas tardes, recordando... Y el mar en la mañana y en la tiniebla del cuarto los labios que no pueden decir su adiós, y los ojos que atrapan la luz del yo fundamental, que se abren como flor de dudas, que se resumen en lo distinto y que cierro soñando, como rozando la espuma.
Amanece, y en el profuso oleaje del espacio era otra la casa y otra la vida, y todo era esa otra cosa que no era yo ni otro... Que era el niño, el invierno y tu canción que se canta y que me limpia. Y en el mar verde oscuro que ahoga, que misterioso cabe en una pieza, vislumbro la realidad que anida en las manos de un niño tratando de ser la lluvia.
Amanece y vuelve el rumor del mar a pervertir el breve consuelo del silencio.
Por rara suerte, hoy nadie me recuerda y entre ángeles sin memoria descuelgo el último amor que queda asombrado en un beso...
Así, sin memoria, bebo la soledad que desciende del acto simple y puro y del mar que a buscarme viene.
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